Ir al contenido principal
67686fa32ef9465bd575a908_Captura de pantalla del 22 de diciembre de 2024 a las 14:58:51

Cuando era más joven, solía pensar que la felicidad era la meta final. Era algo que se conseguía cuando todas las piezas de la vida encajaban: buenas notas, un grupo de amigos sólido y quizá incluso un puesto en un equipo deportivo. Pero últimamente me he dado cuenta de que la felicidad no es una casilla que se tacha; es algo que se crea cada día.

A mis 17 años, esta es una lección que todavía estoy aprendiendo. Y, sinceramente, mi identidad judía y mi participación en BBYO sido partes fundamentales de ese camino. Ya sea celebrando el Shabat con amigos o organizando un evento que une a nuestra comunidad, estas experiencias me recuerdan que la felicidad suele venir de hacer, no solo de tener.

El mito de «Seré feliz cuando…»

Es fácil caer en la trampa de pensar «Seré feliz cuando…». Quizá tú mismo lo hayas dicho alguna vez: «Seré feliz cuando saque una nota excelente en este examen». «Seré feliz cuando entre en la universidad de mis sueños». «Seré aún más feliz cuando por fin esa persona se fije en mí».

Yo también solía pensar así. En mi caso, siempre estaba ligado a hitos: ganar un premio, ser elegida para un puesto de liderazgo o, simplemente, superar una semana difícil en el colegio. Pero cada vez que alcanzaba uno de esos objetivos, me sentía feliz por un momento… y luego esa sensación se desvanecía. Y, de repente, ya había otro hito que perseguir.

Fue agotador, y me hizo preguntarme: ¿y si la felicidad no es algo a lo que se llega, sino algo que se va construyendo por el camino?

Fue entonces cuando empecé a ver la felicidad de otra manera: no como un objetivo final, sino como una práctica diaria. No se trata de esperar a que ocurra algo grande, sino de encontrar la alegría en los pequeños momentos del día a día.

En mi caso, esos momentos surgen en lugares insospechados:

• Cantar desafinada con mis amigos durante un largo viaje en autobús para ir a un evento.

• Encender velas el viernes por la noche con mi familia y sentir una paz que no puedo explicar.

• Reírnos tanto en clase que nos olvidamos de que se supone que debemos estar escuchando.

No son acontecimientos que te cambien la vida, pero se van sumando. Me recuerdan que la felicidad no tiene que ver con la perfección, sino con el aquí y ahora.

El judaísmo siempre ha sido para mí una guía a la hora de comprender la felicidad. Una de las enseñanzas que más destaca es la idea de la simjá, o alegría. En la tradición judía, la alegría no es solo una emoción, sino algo que se nos anima a cultivar activamente, incluso en los momentos difíciles.

Pensemos en fiestas como Purim o Simjat Torá. Están pensadas para que celebremos, bailemos y riamos. Pero la alegría no se limita a las grandes ocasiones. La Torá nos enseña a celebrar las pequeñas victorias, como terminar un proyecto o, simplemente, compartir una comida con nuestros seres queridos.

BBYO también BBYO esa idea. Cada evento, servicio o programa que organizamos es una oportunidad para llevar alegría a los demás y a nosotros mismos. Me ha enseñado que la felicidad es algo que cultivamos juntos.

Ahora intento ver la felicidad como una elección, es decir, como un conjunto de acciones que puedo llevar a cabo, en lugar de algo que estoy esperando. Estas son algunas cosas que me han ayudado en este camino:

1. Listas de agradecimiento: Cada noche, apunto tres cosas por las que estoy agradecida, por pequeñas que sean. Algunos días, solo es «un buen café» o «el hecho de que no haya llovido». Pero me sirve para recordar que la alegría está en todas partes si la busco.

2. Contribuir a la comunidad: Ya sea colaborando como voluntario en un proyecto comunitario o simplemente ayudando a un amigo con los deberes, dedicar mi tiempo y mi energía a los demás siempre me hace sentir más realizado.

3. Estar presente: Esto es difícil, sobre todo con los estudios, las redes sociales y todo lo demás compitiendo por mi atención. Pero cuando me concentro en el momento —como escuchar de verdad a un amigo o disfrutar de una puesta de sol—, todo cambia.

El camino, no el destino

A mis 17 años, sé que no tengo todas las respuestas. Pero sí sé esto: la felicidad no es un premio lejano que nos espera al final del camino. Está en el camino mismo: en las personas con las que nos cruzamos, en los momentos que atesoramos y en el esfuerzo que dedicamos a construir una vida que tenga sentido.

Así que esta es mi conclusión: deja de perseguir la felicidad como si fuera algo que se pueda atrapar. Empieza a practicarla cada día, en las cosas más pequeñas. ¿Quién sabe? Quizá descubras que siempre la has tenido contigo.

Explora más historias

Grupo de personas celebrando en el escenario
Vestíbulo hendrerit ornare augue, nec hendrerit tortor suscipit at.

Maecenas eget commodo odio, non interdum lorem. Phasellus quis tellus dignissim, ornare velit et, auctor augue. Suspendisse volutpat orci sed velit dignissim, eu consectetur ipsum posuere. Morbi nibh diam, facilisis sit amet lectus quis, fermentum congue erat. Proin eros lectus, posuere id luctus in, blandit vitae metus. Morbi at eros sed tortor accumsan vulputate eu vel ex. Cras gravida fermentum est et imperdiet. Integer eu elit ac elit faucibus finibus.

Foto de perfil de Nombre Apellido
Alex Agranov Memphis, Tennessee, Estados Unidos
Grupo de personas celebrando en el escenario
Etiam eget nunc vitae urna maximus dignissim eu vel est. Nunc non tortor arcu

Phasellus mauris quam, varius sit amet erat in, volutpat maximus purus. Etiam eu orci suscipit, semper enim ut, fermentum erat. Duis vel eleifend orci. Suspendisse ultrices erat sed lacus luctus varius. Ut lobortis ipsum a mattis bibendum. Praesent sit amet odio nisi. Integer elementum ante et lorem gravida, quis facilisis risus lacinia. Nullam eleifend convallis lorem quis euismod. Aenean quis sagittis sapien, at sagittis ipsum.

Grupo de personas celebrando en el escenario
Conexión
Suspendisse ultrices interdum porta. Morbi ante nunc

Aliquam pharetra leo cursus urna semper luctus non a elit. Etiam tristique ante in lectus maximus, a hendrerit justo iaculis. Duis hendrerit arcu turpis, vel finibus nisi sodales in. Donec ut felis ex. Quisque blandit mauris ante, sed egestas massa vulputate et. Integer maximus, ipsum non faucibus tincidunt, diam lacus mattis mauris, et porttitor augue dui eget erat. Nullam scelerisque dolor in velit pulvinar egestas. In hac habitasse platea dictumst. Nam in purus ornare, feugiat massa eu, viverra orci. Suspendisse efficitur ex eget consectetur tempor. In pulvinar ligula ut auctor rhoncus. Maecenas tempus eros tortor, non convallis elit scelerisque non. Duis sagittis molestie luctus.